Timberland y el Día de la Tierra: 20 años de acción y responsabilidad con el medio ambiente

 

Earth day

 

El 28 de febrero de 1969, se produjo en la costa de Santa Bárbara (California) uno de los peores desastres medioambientales de la historia. Durante una perfo-ración en una plataforma de Union Oil, a unos 10 km de la costa, una explosión provocó un importante vertido de petróleo. Duró más de una semana y hasta el mes de abril de ese mismo año no consiguieron detener por completo la fuga.

 

Durante diez días se vertieron al mar miles de metros cúbicos de crudo contami-nando el hábitat marino y matando a miles de aves, mamíferos marinos y peces. Nunca había ocurrido nada semejante y ni Union Oil ni el Gobierno Federal tenían procedimientos de emergencia eficaces para poder actuar. El suceso enfadó a la población y generó numerosas manifestaciones. La ciudad de Santa Bárbara lle-gó a presentar cargos contra la empresa. Las protestas traspasaron las fronteras de California ya que la prensa internacional difundió imágenes de playas y aves cubiertas de alquitrán, lo cual centró la atención mundial en el vertido contami-nante y se grabó en el imaginario colectivo.

 

En un intento por minimizar la magnitud del suceso, Fred Hartley, por aquel en-tonces presidente de Union Oil, restó importancia a la preocupación general de los medios y la población. Sin embargo, esta respuesta tan inapropiada solo sir-vió para remarcar la necesidad de mejorar el planteamiento de la protección me-dioambiental.

 

En un momento en el que aumentaba el interés por las cuestiones medioambien-tales y en un contexto de luchas por los derechos civiles, Gaylord Nelson —senador por Wisconsin en aquella época— propuso el establecimiento de un día nacional para la concienciación sobre el medio ambiente. El 22 de abril de 1970, se celebró el primer Día de la Tierra. Más de 20 millones de estadounidenses participaron en el acto, en el que se presentó un frente bipartito unido para pedir al gobierno que hiciese patente su compromiso mediante normativas. Gracias a estas iniciativas espontáneas, se fundó la Agencia de Protección del Medio Am-biente estadounidense  (EPA, por sus siglas en inglés) a finales de ese año, a lo que siguió la aprobación de las leyes de Aire Limpio, Agua Limpia y Especies en Peligro de Extinción.

 

A pesar del impacto que el Día de la Tierra tuvo en la sociedad estadounidense en apenas un año, la campaña de concienciación no adquirió carácter internacio-nal hasta 1990. Denis Hayes formó parte del comité del primer Día de la Tierra siendo estudiante de Stanford. Alentado por los extraordinarios resultados en Estados Unidos, defendió que el acto se tenía que celebrar fuera de las fronteras nacionales: participaron 200 millones de personas de 141 países. Diez años después, el número de países ascendió a 184. A día de hoy, según la Red del Día de la Tierra (EDN por sus siglas en inglés) —organización que lideró el evento original—, el número de personas que participa en las actividades y las iniciati-vas relacionadas con el Día de la Tierra es de 1000 millones en 192 países distin-tos.

 

Sigue quedando mucho trabajo por hacer para que las naciones más industriali-zadas apoyen la protección del medio ambiente, pero gracias a las batallas li-bradas por las organizaciones medioambientales en las últimas décadas se han conseguido diversos logros. Por ejemplo, entre 1970 y 2015, la contaminación del aire en Estados Unidos se redujo en un 70 %. Acuerdos, como El Protocolo de Montreal (1989) han reducido de manera eficaz las actividades humanas que disminuyen la capa de ozono y el reciclaje ha pasado a ser obligatorio en mu-chos países. 

 

No obstante, siguen existiendo numerosos problemas relacionados con la con-taminación a los que tenemos que hacer frente. El más importante, el calenta-miento global, que no ha dejado de aumentar durante 150 años aproximadamen-te: entre 1880 y 2012 la temperatura de la superficie global aumentó de media 0,85 °C, y las previsiones actuales sugieren otro aumento de entre 0,3 y 4,8 °C. Aunque se deba parcialmente a una tendencia natural, no cabe duda de que se ha intensificado con la actividad humana desde la Revolución Industrial del s. XIX.

 

Timberland lleva participando en el Día de la Tierra desde 1998 y, por lo tanto, celebra su 20º aniversario este año: un momento importante para aumentar la conciencia y la sensibilidad de la gente hacia el entorno en que vivimos. Durante toda su historia, Timberland ha participado en numerosas acciones medioam-bientales. Desde 1992, Timberland ha ofrecido a sus empleados hasta 40 horas remuneradas al año a través del programa Path of Service para que las destinen a actividades para la comunidad. La empresa también organiza dos eventos mundiales para sus empleados y socios empresariales. El primero, Serv-a-palooza, tiene lugar en otoño y trata los problemas de la comunidad local; el otro, el Día de la Tierra, está destinado a crear conciencia sobre los problemas medioambientales del planeta. Las actividades en las que pueden participar los empleados van desde la limpieza de caminos para que sean más accesibles hasta la creación de jardines dentro de un proceso de formación de la comuni-dad o la enseñanza de cuestiones medioambientales a los más pequeños. En abril y mayo de 2017, en estos proyectos participaron más de 15 países con 1400 voluntarios y un total de 11 000 horas. Por ejemplo, el último Día de la Tie-rra, se movilizaron 120 voluntarios en Milán (Italia) en colaboración con ONG co-mo Legambiente y Retake Milan. En Kuala Lumpur (Malasia) 50 personas trabaja-ron limpiando el bosque urbano de Bukit Persekutuan en colaboración con la Sociedad Malasia de la Naturaleza.  

 

Las generaciones más jóvenes son especialmente receptivas a las cuestiones medioambientales ya que las consideran retos clave para su futuro. Sin embar-go, también está aumentando una negación del calentamiento global, debido, por una parte, a aquellos que se siguen beneficiando de los combustibles fósiles y, por otra, a la falta de información general. Timberland ha dedicado los últimos 25 años a elaborar una política de empresa basada en la responsabilidad social y ha invertido tiempo, recursos, personal y capital en la sostenibilidad y la edu-cación medioambiental. Para la empresa, esto representa una inversión real en el futuro que está en consonancia con su misión centrada en las comunidades. Pa-ra el 50 aniversario del Día de la Tierra, Timberland está más decidida que nunca a marcar la diferencia: por un futuro más verde y más seguro para todos.