Nuestra ropa se merece una segunda oportunidad

 

Recycle your shoes




La industria de la moda constituye un innegable motor de crecimiento y desarrollo de la economía mundial. Según las previsiones de 2018, es un mercado con un valor de tres miles de millones de dólares, que proporciona empleo a decenas de miles de personas. Asimismo, es un sector en constante expansión y se calcula que en 2030, la producción global de prendas aumentará un 63 %, desde los 62 millones de toneladas actuales hasta los 102 millones. Los datos de la UE lo confirman: todos los años los estados miembros adquieren 9,5 toneladas de tejidos (19 kg por persona) de los cuales un 70 % es ropa (13 kg por persona). Este nivel de consumo ha aumentado un 34 % entre 1996 y 2012.
Sin embargo, estas cifras tan elevadas están acompañadas de costes igual de altos para el medio ambiente, ya que este tipo de producción consume una gran cantidad de recursos. En términos de materias primas, para producir un kilo de tela se consumen 10 000 litros de agua de media. 2700 litros son necesarios para producir una camiseta de algodón y 8000 para unos vaqueros. Esto sin tener en cuenta los costes medioambientales que implica el transporte del producto final.

Además de la enorme cantidad de agua y energía que se consume y la contaminación generada durante la producción, en el sector de la moda también existe un nivel muy alto de residuos. Los precios competitivos propios de la conocida como "moda rápida" y la relativa baja calidad de sus productos incitan a los consumidores a comprar más de lo que necesitan. Los consumidores también se deshacen de las prendas enseguida, después de haberlas puesto unas pocas veces. En Australia, un consumidor compra una media de 27 kg de ropa nueva al año y tira unos 23 kg. En Europa más de la mitad (5,8 millones de kg) de los residuos textiles que producen al año los países miembros de la UE (12,2 millones de kg) acaban en los vertederos o en incineradoras.


La incineración de sustancias contribuye a la contaminación del aire. La acumulación de toneladas de textiles en vertederos no sirve para solucionar el problema ya que el espacio destinado a este fin se terminará en algún momento. Los tejidos sintéticos como el nailon y el poliéster no son biodegradables e, incluso en el caso de fibras naturales, la falta de oxígeno y la luz ralentizan en gran medida el proceso de descomposición. Las sustancias como el papel, el plástico o el aluminio se reciclan en muchos lugares. Pero no estamos tan acostumbrados a pensar que la ropa y los accesorios pueden tener una segunda vida, cuando reciclar es la opción más sostenible para las prendas.

Según los datos de la Universidad de Copenhague, con cada kilo de ropa que vuelve a circular gracias al reciclaje, nos ahorramos 3,6 kg de CO2 no emitido, así como 6000 litros de agua, 0,2 kg de pesticidas y 0,3 kg de fertilizantes no fabricados. La reutilización de los productos usados para crear otros nuevos no solo ahorra recursos no renovables, sino que también permite darle a las cosas un nuevo valor. Dada la previsión del aumento de la compra de bienes, el medio ambiente tendrá que pagar un peaje si no reciclamos más.

Timberland ya ha puesto en marcha proyectos para dar una nueva vida a los residuos transformándolos. Gracias a la colaboración con el productor y distribuidor de neumáticos Omni United, los neumáticos usados se han reciclado y transformado en suelas para el calzado. Gracias al trabajo con Thread, hemos recogido toneladas de botellas de las calles y los basureros de Haití y Honduras, y las hemos reutilizado para producir telas. Las consecuencias de este programa han sido, no solo un entorno más limpio, sino también la creación de miles de puestos de trabajo en países en vías de desarrollo.

El objetivo del programa Second Chance de Timberland, desarrollado en colaboración con TRAID en el Reino Unido e i-Co en el resto de Europa, es transformar el calzado que ya no se utiliza. Los clientes pueden entregar los zapatos que ya no usen en los 104 establecimientos Timberland de Europa, da igual de qué marca sean o el estado en el que estén. El calzado se envía a centros especiales y se clasifica minuciosamente según los materiales teniendo en cuenta más de 400 criterios. A continuación, comienza el ciclo que le permitirá disfrutar de una segunda vida. Por cada par de zapatos que entrega un cliente, recibe un cupón con un 10 % de descuento para una compra posterior así como la satisfacción de ayudar a reducir el impacto medioambiental.

En el proyecto, cuya fase piloto comenzó en Alemania en julio de 2016, participaron al principio 18 tiendas. A raíz del éxito, se amplió a otros nueve países europeos en 2017. Durante ese año, se recogieron 2900 kilos de zapatos: más de 5000 pares. A principios de 2018, se recogieron 960 kilos de calzado, un total de 1700 pares aproximadamente. Ahora, el programa ya se ha puesto en marcha en Estados Unidos, en colaboración con Community Recycling, y está destinado a los clientes de comercio electrónico de Timberland. Los clientes que participan enviando una prenda de ropa a la dirección que se indica en el sitio web también se pueden beneficiar de un descuento del 10 % en futuras compras en la tienda online de Timberland.